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La vivienda en Navarra por EUGENIO LECUMBERRI VALDEMOROS

L
A Cámara de Comptos recomendó, hace un mes, en el informe sobre las ventas del suelo de la Céndea de Cizur y Galar "realizar un análisis sistemático y continuo del sector de la vivienda, considerando en conjunto varias de las variables que le afectan como: la demanda y la necesidad de vivienda, la vivienda vací­a existente o que se pueda liberar, el tamaño de los modelos familiares, los medios económicos, etcétera, y en consecuencia, analizar los medios de que debe valerse la administración para dar respuesta a la necesidad de vivienda".

Quizá sea la primera vez que una institución del prestigio de la Cámara de Comptos, introduce en la esfera pública recomendaciones en este tema, indicaciones que los técnicos venimos solicitando hace tiempo. (DIARIO DE NOTICIAS 27-11-07 ¿Hay investigaciones sobre vivienda?).

Y a propósito de este informe, me da la impresión de que los datos que maneja el Departamento de Vivienda, adquieren cierto nivel de imprecisión, por tres motivos:

1.- El procedimiento que utiliza para contabilizar a un demandante de vivienda es cuando menos dudoso, por dos razones: una: identifica solicitante con demandante. Dos: el 81% de los que solicitan VPO, lo hacen de forma unipersonal, pero eso no significa que su proyecto de vida sea vivir sólo. De ahí­ que es preciso conocer si una solicitud puede abarcar a dos personas, y si esa segunda persona está solicitando también otra vivienda.

2.- Es fundamental diferenciar entre necesidad y demanda de vivienda, porque hay personas necesitadas, que por motivos económicos u otros, no materializan esa necesidad en demanda. Y al contrario, hay demandantes que no necesitan la vivienda, y en cambio sí­ ejecutan esa demanda.

3.- Las cifras de vivienda vací­a están obsoletas y es muy interesante conocerlas para plantear diferentes medidas que fomenten la rehabilitación. Además es necesario conocer la diversa y variopinta casuí­stica que rodea a este tipo de vivienda, para favorecer su ocupación. La interpretación de estas recomendaciones indica que hay estudios y datos, encargados por el Gobierno de Navarra, pero son escasos, o confusos, o caducos y carecen de rigor cientí­fico. En cualquier caso no son suficientes, para abordar el tema con claridad. Y no me extraña mucho, porque la administración, cualquiera de ellas, tiene la virtud de gastar sin pudor en actividades que tengan cierta tradición y sean populares (concursos, conciertos, charlas, exposiciones), que están muy bien, pero luego argumentan que escasea el dinero para realizar una investigación sobre la vivienda. Claro que un estudio de este tipo, no es tradicional, ni mayoritario, ni tiene partidas presupuestarias de años anteriores, y quizá, no se comprenda.

¿Por qué es necesario realizar este tipo de estudios?

Para diseñar un modelo urbaní­stico coherente con la identidad del municipio, sostenible y respetuoso con el medio ambiente y capaz de solucionar una necesidad-demanda real de vivienda, es lógico, conocer el estado del parque de viviendas, así­ como la estructura poblacional y las preferencias, actitudes e intenciones de los vecinos.

¿Qué ha sucedido en las últimas décadas?

En Navarra, desde 1950 la población y la vivienda han crecido de forma paralela; siendo la relación de una persona, una vivienda. Es decir, la población ha aumentado 173.000 personas y se han construido 176.000 viviendas. (INE.1950-2001.) Esto es una barbaridad desde cualquier punto de vista. Así­, en los últimos años, el mercado ha regulado de forma omnipresente una demanda caracterizada por diversas variables; aumento de hogares unipersonales, crecimiento de la población activa, incorporación de inmigrantes, bajos tipos de interés, alargamiento de los plazos de amortización, afloración del dinero negro e incorporación de la vivienda como elemento de inversión. De esta forma se ha ido creando un parque de viviendas donde el 14% están vací­as y el 12% se consideran secundarias. Este proceso de construcción desmesurada de vivienda, se ha concentrado en Pamplona y comarca, pasando de representar el 22% de toda Navarra (1950) a agrupar más del 50% en la actualidad (2001).

A todo esto hay que añadir que la expansión natural de las ciudades, no está asociada solamente al aumento de población, sino también a la proliferación de las nuevas tipologí­as de viviendas; adosados, pareados, unifamiliares, que se ubican en las periferias como Gorraiz, Mutilva Alta, Olaz, Artica, Alzuza... Así­, por termino medio, en las últimas seis décadas, las ciudades europeas se han expandido un 78%, mientras que la población ha crecido sólo un 33%.(AEMA. 2008). Otro dato interesante. En Navarra, desde el año 2005 hasta febrero del 2008, están sin vender 5.000 viviendas, el 20% de las que se han construido. (El Paí­s. 4-5-08 ). Esto significa que en los últimos tres años se ha construido, una ciudad fantasma semejante a Tafalla. Y aquí­ no pasa nada, es más, continúan surgiendo planes y proyectos urbaní­sticos de dudosa viabilidad.

¿Hacia dónde vamos?

Cada dí­a la sociedad está más concienciada de que el territorio es un recurso limitado de la naturaleza, como el agua, y su uso indiscriminado pone en peligro nuestro ecosistema.

En el ámbito polí­tico, nuestros representantes van a tener que ignorar la influencia que ejercen los grupos de presión, relacionados con el sector inmobiliario, para aprobar proyectos urbaní­sticos, que se adapten a una necesidad-demanda real de vivienda, sino también coherentes con el entorno y sostenibles con el medio ambiente.

En cuanto a los técnicos, los profesionales que diseñan los diferentes planes urbaní­sticos, arquitectos, economistas, sociólogos…, tendrán que contar con información objetiva sobre el parque de viviendas, proyecciones demográficas realistas, y también deben respetar las opiniones y preferencias de los vecinos, en cuanto a la tipologí­a, superficie o morfologí­a de las viviendas. Finalmente, todo esto, no son sólo buenas intenciones sino que se pueden materializar en la práctica, como lo ha hecho el Ayuntamiento de Bera. Consecuencia de una reflexión profunda, para diseñar un modelo urbaní­stico que fuera coherente con la identidad del pueblo, sostenible y respetuoso con el medio ambiente y capaz de solucionar una necesidad-demanda real de vivienda, apostó por realizar un estudio, para adoptar las decisiones, basándose en información, rigurosa, realista y precisa. Sin duda, todo un ejemplo a seguir.

Fecha Noticia: 
12/11/2008